¿Cómo elegir el narrador de tu novela? ¿Debo usar primera o tercera persona? Parece una decisión sencilla, pero créanme, no lo es. Suele suceder que llevamos cinco capítulos escritos y nos damos cuenta de que la historia funcionaría mejor desde otro lugar. He estado allí.
No existe un narrador superior para todas las historias y la elección depende de la intimidad que buscamos, la información que necesitamos mostrar y la cantidad de personajes que sostendrán el relato.
¿Qué diferencia hay entre primera y tercera persona?
- En primera persona, el personaje cuenta desde el «yo»: Entré en la habitación y comprendí que alguien había estado allí. El lector conoce directamente sus pensamientos, pero solo puede acceder a aquello que ese personaje sabe, percibe o interpreta.
- En tercera persona, narramos mediante «él» o «ella»: Entró en la habitación y comprendió que alguien había estado allí. Esta voz puede mantenerse muy cerca del personaje o adoptar una mirada más amplia.
La diferencia es mucho más que los pronombres que estamos usando para narrar, ya que el narrador cambia la relación entre el lector, el personaje y la información.
1. Elige primera persona si la voz es parte de la historia
La primera persona funciona especialmente bien cuando la manera de contar resulta tan importante como lo contado. Un personaje irónico, ingenuo, resentido o poco fiable puede transformar cada acontecimiento mediante su mirada. También crea una intimidad inmediata, ya que el lector recibe confesiones, dudas y contradicciones sin una voz intermedia aparente. Un narrador en primera persona es inmersivo, hace que el lector vea el mundo desde sus ojos y pase por el filtro de su propia historia.
Su principal límite es precisamente esa cercanía, ya que no podemos mostrar una conversación que el narrador no presenció ni explicar algo que todavía ignora y eso corre tanto para el lector como para el escritor, no puedes contar más de lo que tu personaje sabe.
Y la pregunta que siempre surge es si podemos cambiar de narrador entre capítulos y la respuesta es sí, incluso entre escenas, pero cada voz debe distinguirse con claridad.
El hambre me había llevado lejos de casa, más de lo que acostumbraba, pero el invierno era una época dura. Los animales se habían alejado de la aldea, se habían refugiado en la profundidad de los bosques, donde yo ya no podía seguirlos. Una corte de rosas y espinas, Sarah J. Mass (Primera persona)
2. Elige tercera persona si necesitas más flexibilidad
La tercera persona permite movernos entre personajes, lugares o líneas argumentales con mayor naturalidad. Por eso suele resultar útil en novelas corales, fantasía épica, historias familiares o tramas donde varios protagonistas poseen información diferente.
Sin embargo, flexibilidad no significa saltar de una cabeza a otra dentro del mismo párrafo. Si una escena sigue a Elena, conviene mantenernos en lo que ella percibe hasta realizar un cambio claro de escena o capítulo.
En un agujero en el suelo, vivía un Hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad. El Hobbit, JRR Tolkien. (Tercera persona)
3. Decide cuánta distancia emocional quieres
La primera persona suele sentirse cercana, pero una tercera persona limitada puede alcanzar una intimidad semejante:
- Él sonrió. Yo sabía que mentía: Primera persona
- Él sonrió. Clara conocía demasiado bien aquella sonrisa; estaba mintiendo: Tercera persona limitada.
Si te fijas, en ambos casos entramos en la interpretación del personaje. La tercera no tiene por qué sonar fría ni observar desde el techo como una cámara de seguridad. Pregúntate si quieres que el lector escuche al personaje contar o que viva la escena junto a él. Esa diferencia, aunque sutil, puede definir el tono completo.
Ejemplos de novelas en tercera persona limitada podría ser El Caballero de los Siete Reinos de George RR Martin, donde seguimos a Ser Duncan el Alto y todo lo vemos desde sus ojos e incluso sus pensamientos más internos.
«Las estrellas fugaces dan suerte al que las ve», pensó, «pero a estas horas los demás caballeros se encuentran en sus pabellones, viendo seda en lugar de cielo. La suerte, por lo tanto, es toda mía». El Caballero Errante, George RR Martín (tercera persona limitada)
4. Observa cómo funciona el misterio
El narrador controla lo que el lector puede saber.
La primera persona facilita ocultar información porque estamos encerrados en una conciencia. También permite utilizar un narrador que se equivoca o interpreta mal. Pero cuidado, si el personaje conoce un dato y evita pensarlo únicamente para engañar al lector, el recurso puede sentirse artificial.
Con varios puntos de vista en tercera persona podemos mostrar partes distintas del conflicto. Esto amplía el mundo, aunque también reduce algunos misterios. Cada nueva perspectiva debe aportar algo que no obtendríamos desde la anterior. Un ejemplo de eso es la saga de Canción de Hielo y Fuego, contado en tercera persona limitada y cambia en cada capítulo.
5. Cuenta cuántos personajes sostienen la novela
Una historia centrada en una transformación muy personal puede beneficiarse de un solo «yo». Una trama con guerras, conspiraciones y personajes separados por grandes distancias quizá necesite varias perspectivas en tercera persona.
No añadas narradores solo porque un personaje te gusta. Cada punto de vista crea una promesa. El lector espera que su conflicto importe y tenga continuidad. Si aparece una vez para entregar información conveniente, probablemente podamos resolverlo de otra manera. Cómo crear personajes memorables
6. Prueba la misma escena antes de decidir
Escribe dos versiones de una escena importante: una en primera persona y otra en tercera limitada. No cambies solamente los pronombres. Ajusta qué observa el personaje, cómo formula sus pensamientos y qué información puede entregar cada versión.
Después compara:
- ¿En cuál aparece una voz más interesante?
- ¿Cuál permite mostrar la información necesaria sin forzarla?
- ¿Dónde se siente mejor la emoción?
- ¿Cuál podrías sostener durante toda la novela?
Una escena de prueba puede ahorrarnos la saludable experiencia de reescribir ochenta mil palabras. El primer borrador de una novela.
Preguntas frecuentes
¿La primera persona siempre produce mayor cercanía?
No. Puede sonar distante si el narrador evita sus emociones. Una tercera persona limitada, bien construida, puede resultar igual de íntima.
¿Puedo combinar primera y tercera persona en una novela?
Sí, si existe una razón narrativa y los cambios siguen un patrón comprensible. La combinación no debería parecer un accidente de edición.
¿Es mejor escribir fantasía en tercera persona?
No necesariamente. La tercera facilita manejar mundos amplios y varios protagonistas, pero una fantasía centrada en una voz poderosa puede funcionar perfectamente en primera.
Elegir entre primera o tercera persona no consiste en seguir una regla de género. Debes encontrar desde qué lugar la historia gana voz, emoción y claridad. Piensa quién necesita contarla, cuánto debe saber el lector y cuántas perspectivas sostendrás de verdad. Y si todavía dudas, escribe la escena decisiva de las dos maneras. Muchas veces la propia novela sabe desde dónde quiere ser mirada; solo necesita que le demos ambas oportunidades.