Uno de los momentos más emocionantes para cualquier escritor es escribir las últimas palabras de una novela. Después de meses o incluso años de trabajo, finalmente aparece ese anhelado «Fin».
Y entonces sucede algo curioso y esto lo digo por experiencia propia, los autores principiantes, todos hemos pasado por ahí, abrimos nuevamente el manuscrito esperando encontrar una obra lista para publicarse y en lugar de eso descubrimos diálogos forzados, personajes inconsistentes, escenas lentas, errores de ortografía y una sensación general de que el libro no es tan bueno como imaginábamos. Y la frustración nos hace mucho daño. Créeme, pasé por ahí.
Si te ha pasado, quiero darte una buena noticia: Es completamente normal.

El primer borrador no existe para impresionar a nadie
Existe una idea equivocada de que un buen escritor escribe un excelente primer borrador. Y te lo digo aquí y ahora: no es cierto.
El primer borrador tiene un único objetivo: contarle la historia al propio autor, o sea solo a ti mismo. Es para ti y para nadie más. Como escritores, debemos grabarnos eso en la cabeza.
Hasta que no escribes la novela completa, realmente no sabes cuál es. Crees saberlo, tienes una idea, un esquema, personajes definidos, pero es durante la escritura cuando los personajes cambian, la trama encuentra mejores caminos y aparecen escenas que jamás habías planeado.
En otras palabras, el primer borrador no es el producto final. Debemos considerarlo nada más que el punto de partida.
Cuando terminé mi novela
Mientras escribía La Legión de la Muerte, llegué al final convencida de que había terminado. Hoy puedo decir, con total tranquilidad, que estaba muy lejos de estar lista. Si quieres saber más del proceso con aciertos y errores de mi novela La Legión de la Muerte, puedes leer el artículo.
Después vinieron varias lecturas completas, correcciones de continuidad, escenas eliminadas, diálogos reescritos, personajes que crecieron muchísimo y cientos de pequeños cambios que, por separado, parecían insignificantes, pero que, juntos, transformaron por completo la novela.
La historia seguía siendo la misma, la forma de contarla, en cambio, había mejorado muchísimo. Y eso solo fue posible porque acepté que el primer borrador nunca fue el destino. El primer borrador era apenas el comienzo del camino. Y mientras antes lo asumamos, mejor.
Deja descansar tu manuscrito
Este consejo parece sencillo, pero es uno de los más difíciles de seguir y de nuevo, te lo digo por experiencia propia. Cuando terminas una novela quieres volver a leerla inmediatamente. No lo hagas.
Lo ideal es dejar el manuscrito descansar durante un mes. Si no puedes esperar tanto, al menos dos semanas.
¿Por qué?
Porque mientras estás escribiendo, tu cerebro completa automáticamente la información que falta. Sabes lo que quisiste decir y, sin darte cuenta, lees lo que crees haber escrito, no lo que realmente está en la página. La distancia te devuelve la valiosa objetividad.
Cuando vuelvas al manuscrito después de unas semanas, verás errores que antes eran invisibles. Y eso es exactamente lo que necesitas.
Mostrar el primer borrador suele ser un error
Los escritores sentimos la irrefrenable necesidad de compartir nuestra novela apenas escribimos la última página. Es comprensible. Yo no solo la mostré, la publiqué y te digo, esto es un error. No cometas mi error.
Y nadie mejor que yo te entiende, después de tanto esfuerzo, queremos saber si funciona. Pero normalmente ese primer borrador todavía no representa nuestro verdadero nivel como escritores. Tiene problemas que nosotros mismos podríamos solucionar con una buena revisión.
Si un lector beta recibe una versión demasiado verde, probablemente dedicará gran parte de sus comentarios a señalar problemas que el propio autor habría detectado unas semanas después. Es un desperdicio tanto para el lector como para el escritor.
Recuerda que los lectores beta son muchísimo más útiles cuando reciben una novela que ya pasó por varias revisiones del propio autor.
Editar también es escribir
Existe una frase que me encanta: «La escritura ocurre durante la reescritura.» Ni siquiera sé quién la dijo, pero cada vez estoy más convencida de que es verdad.
Editar no consiste únicamente en corregir faltas de ortografía, es mejorar el ritmo, eliminar repeticiones, profundizar personajes, hacer más claros los conflictos, encontrar palabras mejores, eliminar escenas que sobran y agregar aquellas que faltan.
Pulir una novela puede tomar tanto tiempo como escribirla. ¡No te frustres! Eso no significa que hayas fracasado.
No claudiques
Hay momentos en que abrir el manuscrito parece desalentador, ya que encuentras páginas enteras que ya no te convencen, vas descubriendo errores enormes y piensas que nunca terminarás.
Pero quiero decirte algo que ojalá alguien me hubiera dicho cuando empecé a escribir: Todos los libros pasan por ese proceso. Todos.
La diferencia entre una novela abandonada y una novela publicada pasa por el talento del escritor, por supuesto, nadie podría negar eso, pero hay un alto porcentaje de perseverancia.
Así que, si acabas de terminar tu primer borrador, celébralo
Has logrado algo que muchísimas personas sueñan con hacer y nunca consiguen. Ahora empieza una nueva etapa. Para algunos es menos emocionante, más frustrante, más lenta, pero también es la etapa donde tu historia comenzará, de verdad, a convertirse en un libro.
Si este artículo te ha servido, me encantaría que siguieras acompañándome. En este blog iré compartiendo consejos, experiencias y todo lo que he aprendido durante mi camino como escritora, desde la planificación de una novela hasta la edición, la autopublicación y los desafíos que aparecen en el proceso creativo. Mi intención es que este espacio sea un lugar donde otros escritores puedan encontrar orientación, sentirse comprendidos y, sobre todo, recordar que detrás de cada libro publicado hubo alguien que también empezó con un primer borrador imperfecto. Nos leemos en el próximo artículo.