Escribir una novela de cien mil palabras puede parecernos más sencillo que resumirla en doscientas. En la novela tenemos capítulos para explicar el mundo, desarrollar relaciones y dejar que el conflicto crezca. En la sinopsis, cada frase tiene que ganarse su lugar.

Y aparece la tentación de contarlo todo: el pasado del protagonista, las reglas de la magia, tres guerras antiguas y aquella secundaria maravillosa que entra en el capítulo diecisiete. Sin embargo, una buena sinopsis debe seleccionar la promesa principal de la historia y conseguir que el lector quiera descubrirla.

Antes de comenzar: ¿qué clase de sinopsis necesitas?

La sinopsis comercial es la que utilizamos en Amazon, una página de venta o la contraportada. Su objetivo es despertar interés y normalmente no revela el desenlace.

La sinopsis editorial, solicitada por algunas editoriales o agencias, puede ser más extensa y contar la trama completa, incluido el final. Si vas a presentar un manuscrito, revisa siempre las instrucciones del destinatario.

En este artículo nos concentraremos en la sinopsis comercial: la que debe convencer a un posible lector.

1. Define el conflicto central

Antes de redactar, completa esta frase:

Cuando ocurre ______, el protagonista debe ______; pero ______ se lo impide.

No será necesariamente la versión definitiva, pero te obligará a identificar el corazón de la novela. Si necesitas cinco párrafos para explicar de qué trata, quizá todavía estás mezclando la trama principal con las secundarias.

Una historia puede contener romance, política, magia y guerras. La sinopsis debe mostrar cuál de esos elementos conduce el conflicto y utilizar los demás para darle identidad.

2. Presenta al protagonista con intención

No necesitas describir toda su biografía. Lo ideal es que presentes al personaje mediante aquello que desea, teme o arriesga.

En lugar de escribir «Elena es una joven de veinticinco años que vive en un pueblo», podrías decir: «Elena lleva diez años preparando su huida del pueblo que condenó a su madre».

La segunda opción ya contiene carácter, pasado y dirección. El lector comprende quién es Elena por la herida que carga y la decisión que está a punto de tomar.

3. Incluye el detonante

El detonante es el cambio que rompe la normalidad y pone la historia en marcha: una desaparición, una carta, un crimen, una llegada o una orden imposible de rechazar.

Una sinopsis necesita ese movimiento. Sin él, puede convertirse en una descripción del mundo o del personaje, pero no nos muestra qué historia vamos a leer.

Presenta el detonante pronto y explica cómo obliga al protagonista a actuar. No hace falta relatar todas las consecuencias, con que abras la puerta por la que deberá cruzar debería bastar.

4. Eleva las apuestas

¿Qué puede perder el protagonista si fracasa?

La respuesta no siempre es «el reino» o «la vida». También puede perder a su familia, su libertad, una segunda oportunidad o la imagen que tenía de sí mismo. Las apuestas emocionales suelen importar tanto como las externas.

Intenta que sean específicas. «Deberá enfrentarse a grandes peligros» podría servir para miles de libros. «Deberá aliarse con el hombre que traicionó a su familia» nos permite imaginar un conflicto concreto.

5. Deja que se reconozcan el tono y el género

Una comedia romántica, un thriller y una fantasía oscura no deberían sonar iguales.

La selección de palabras puede transmitir la experiencia del libro sin necesidad de anunciarla. Una sinopsis de misterio puede formular preguntas y destacar secretos; una romántica puede centrarse en la tensión entre los personajes; una aventura fantástica puede subrayar el viaje, el mundo y las fuerzas enfrentadas.

No prometas un tono que la novela no tiene. Una sinopsis llena de bromas atraerá a lectores que esperan humor. Si el libro es solemne y doloroso, esa expectativa jugará en su contra.

6. Cierra con intriga, no con confusión

El final de la sinopsis debe dejar una pregunta abierta o una decisión pendiente:

  • ¿Aceptará el pacto que podría destruirla?
  • Para salvar a su hermano, tendrá que revelar el secreto que mantiene vivo al enemigo.
  • Solo puede recuperar el trono confiando en quien se lo arrebató.

No acumules preguntas genéricas ni escondas toda la información. La curiosidad nace cuando el lector comprende el conflicto y desea conocer su resultado, en cambio, la confusión nace cuando no sabe qué está ocurriendo.

¿Qué conviene eliminar?

Durante la revisión, corta nombres secundarios, explicaciones de contexto, calificativos vacíos y fórmulas como «una emocionante historia llena de aventuras». Permite que el conflicto demuestre por qué la novela es emocionante.

Lee la sinopsis en voz alta y comprueba si cada párrafo añade algo nuevo. Después, enséñasela a una persona que no conozca el libro y pregúntale qué historia espera encontrar. Su respuesta revelará si la promesa quedó clara.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe medir una sinopsis comercial?
Depende del lugar donde se publique, pero entre 150 y 250 palabras suele permitir presentar protagonista, conflicto y apuestas sin contar demasiado.

¿Debo mencionar a todos los personajes importantes?
No. Incluye solo a quienes sean imprescindibles para entender el conflicto principal. Demasiados nombres dificultan la lectura.

¿La sinopsis debe revelar el final?
La comercial normalmente no. Una sinopsis editorial sí puede requerir el desenlace, según las instrucciones de la editorial o agencia.

Una buena sinopsis es la que contiene su promesa. Presenta a alguien que desea algo, muestra qué altera su mundo, explica qué puede perder y termina justo donde la curiosidad comienza a trabajar.