Las novelas y películas de fantasía siempre han estado dentro de mis favoritas. Los nuevos mundos, mezclas de ficción y realidad, han llamado siempre mi atención por su versatilidad de historias, personajes y escenarios y como continuadores de los mitos y leyendas de antaño. Seres mitológicos sacados de sueños, mezclándose sin miramientos con problemas de nuestra realidad e idiosincrasia son un resultado perfecto para quienes siempre hemos sido tachados de “soñadores”. Libros como “El Señor de los Anillos” o películas como “La Historia Sin Fin” o la saga de “Star Wars” (la cual considero no sólo parte de ciencia ficción sino que de fantasía épica) han despertado mi espíritu imaginativo desde pequeña y me han ayudado a ser “madre” de algunos de los personajes más queridos por esta humilde escritora.

La historia que pronto saldrá a la luz bebe directamente de estas vertientes. Soy una escritora humilde que jamás renegará de aquellas obras que han inspirado mi trabajo y con el cual siempre he querido rendir tributo a ellas. En mí se pueden identificar sin problemas todas las influencias que han tocado mi puerta porque no tengo intenciones de esconderlas ya que me enorgullezco de ellas. Podrán leer claramente sinceros homenajes a mis sagas favoritas hechas con el máximo respeto que me merecen.

Sin embargo, tampoco negaré que he querido también darle mi propio toque a las historias y explorar aquello que en mi opinión no se ha explorado antes. Esta es una saga completamente nueva, con personajes nuevos y conflictos nuevos que han sido “humanizados”, dándole nuevos aspectos a estos héroes epopéyicos que suelen repetirse una y otra vez en estos relatos y ese, talvez, sea mi pequeño aporte a este vasto e infinito mundo de la fantasía: humanizar al héroe, llenarlo de defectos para que sus virtudes y logros sean aún más rescatables, oscurecer las historias para que los claros sean más notorios y más bellos, para que la lucha interna de cada carácter sea un reflejo de la lucha interna que todos llevamos dentro en un mundo imperfecto y muchas veces cansador, pero bello al fin y al cabo.

Todo comenzó hace muchos años con un mini relato que escribí una tarde en sexto básico de mi colegio en Santiago de Chile una vez que la profesora faltó a clases y estuvimos bajo la tutela del inspector de turno. En aquel pequeño e infantil cuento nacieron los dos personajes principales de la trilogía de la que pronto espero “parir” su primera parte. Eso fue hace 16 años y mucha (muchísima) agua ha pasado debajo del puente, como se dice en buen chileno, los personajes mutaron, ganaron vida y experiencias más allá de lo que imaginé, la historia ha cambiado, mi forma de ver el mundo y por tanto de escribir también cambió pero la idea nacida de una mente infantil en 1993 aún se puede percibir en las líneas  escritas, aquella esencia nacida hace más de una década  aún sigue allí.

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Pero no fue sino hasta mi época universitaria en que me decidí a escribir esta historia de manera más profunda (antes la historia había pasado por convertirse en un par de capítulos sueltos y en donde nació el primero de los escenarios que salen en el libro final)y dando vida al primer borrador escrito a lápiz pasta en dos cuadernos y medio y los cuales mi compañero de vida me ha obligado a conservar, así como las fechas originales de finalización que siempre imprimo al final de todos mis libros “tomando prestada” muy humildemente la idea de  varios escritores consagrados .

Desde allí la historia fue tomando su propio camino, pasando por varios borradores corregidos, un borrador final que fue leído nuevamente para corregir errores ortográficos y de tipeo, y creo que mi trabajo sobre la primera entrega fue recientemente dado por finalizado (por fin después de años), aún cuando ya llevo gran parte del segundo escrito. Desde que lo terminé hasta estos días cuando se encuentra a punto de ser inscrito creo haberlo leído ya unas cuatro o cinco veces y algunos capítulos claves mucho más.

Siempre he dicho que escribo para mí, escribo lo que me gustaría leer y soy muy egoista en ese sentido, mis libros son para mí, son lo que a mí me divierte y lo que a mí me apasiona, por eso cuando escribo historias que no me apasionan aún cuando las considere buenas o interesantes no las termino. Debido a esto es que hay capítulos de este libro que he leido muchas veces, porque me apasionan, porque amo a los personajes y porque no es más que el reflejo de lo que he querido leer siempre. No es perfecto ni es extraordinario y no tengo intenciones de compararlo con ninguna obra maestra de nadie, pero es muy mío, una parte de mí, y así como un hijo, me enorgullezco de él a muchos niveles. Si soy capaz de tocar el corazón de alguien con él mi tarea estará cumplida, no espero agradar a todo el mundo con él, y nunca fue un objeto de lucro, no obstante, creo que es el momento de comenzar a liberar a este hijo cautivo para así poder preocuparme por los otros que vienen en camino.

La tarea de este nacimiento será larga, eso lo tengo muy claro, sobretodo para escritores independientes como yo se hace aún más extensa y extenuante, sin embargo, la libertad de escribir por escribir, sin presiones ni ataduras es impagable, así que al momento de redactar estas líneas aún no sé muy bien el proceso que tomará la novela antes de su “estreno”, sólo se que hoy comienza el camino, por largo que sea, con este primer paso.