Saber reinventarte y entender lo que necesita tu propio proyecto también es parte de tu evolución como escritor.

Hace más de una década hice el lanzamiento de mi primera novela llamada la Legión de la Muerte: La Profecía de los Espectros, la primera entrega de una trilogía en la que venía trabajando desde hacía mucho tiempo. Todo bien hasta allí, pero el tiempo pasó y, aunque tenía los borradores de los siguientes libros escritos escritos, no me animé a lanzarlos al público.

¿Por qué? Se preguntarán. La respuesta es algo enredada, pero si tienes tiempo y estás escribiendo tu primera novela o bien, te gusta el chisme, entonces te invito a que sigas leyendo.

La respuesta corta es que sentía que esa historia, al menos la manera en la que estaba escrita, no representaba lo que era capaz de hacer como escritora. Pero si me pides un poco más de contexto, te diría que, con todo lo que había aprendido en el proceso de escritura, edición y corrección de otros libros y cuentos que he hecho en estos años y tras haberme desarrollado en el mundo del copywriting y la edición profesional, la novela no cumplía con los estandares autoimpuestos que se hacían cada vez más altos. Y reconozco que el síndrome del impostor también jugó un rol dentro de este cuento.

Pero, en mi defensa, para mí, la Legión de la Muerte es una historia que me ha acompañado por demasiado tiempo y que ha estado junto a mí desde que se me pasó por la cabeza que quería escribir más allá del hobby. Le tengo un gran cariño a sus personajes y la parte de mi personalidad y de mi vida que representan. Además, no sentía que les estuviera haciendo justicia al mundo que había construido; sabía que esta historia podía más.

No es por justificarme, pero la vida para los escritores que tenemos un trabajo de 8 a 6 es complicada y la mayoría de las veces no tenemos el tiempo, y reconozco que las ganas, de ponernos a escribir y crear después de haber estado todo el día en la oficina. Con la llegada del teletrabajo a mi vida, de una rutina más calmada y de un proceso personal que cambió muchos aspectos de mi persona, además, del acceso a herramientas digitales de escritura, revisión, corrección y publicación como Scrivener (que es una maravilla de la que quiero hablarles en próximas entradas de este blog, así que atento si quieres ser escritor o quieres mejorar tu proceso de escritura), pensé que era el momento de hacer algo por el general Ulliness Stromg y compañía. Se lo debía a mis personajes, a los que conocen esta historia desde el comienzo, pero, más que nada, a mí misma.

Sin embargo, no iba a escribir tres libros, eso estaba descartado.

Me ha sucedido como lectora que termino una novela de fantasía solo para enterarme que me quedan siete novelas más de 800 páginas para conocer el final de la historia. Si tienes años para invertir en la lectura de esa saga, es maravilloso, si estás equilibrando tus momentos de entretenimiento con los del trabajo, la casa, la familia y amigos, bueno, pues es frustrante. Por otro lado, llega la saga de Canción de Hielo y Fuego a mi vida. Ese fue un momento determinante en mi vida como escritora y lectora (sé que no soy la única en este carro). Pero después de leer miles de páginas, te das cuenta de que es probable que los libros no vayan a tener conclusión (Vientos de Inviernos y Sueños de Primavera llevan décadas en escritura) y tal vez nos tengamos que quedar solo con el final de la serie, duele y es una decepción. porque no ha terminado su saga, pues es una decepción.

Créanme que como escritora me pongo en el lugar de George R.R. Martin y es devastador. Su saga es complejísima, llena de cientos de personajes, historias paralelas, puntos de vistas que se cruzan y un «worldbuilding» riquísimo, pero es abrumador porque él sabe que el mundo tiene los ojos en su libro, lo han esperado por décadas y las expectativas son altísimas. Que Martin haya tenido que escuchar y leer lo que los fans de la serie Juego de Tronos pensaban del final debe haberlo destruido por dentro, porque, aunque ahora diga que no, él dijo hace años que el final de la serie es el final de su saga, al menos, en la generalidad. Y si relees Canción de Hielo y Fuego, te darás cuenta de que está llena de pistas que apuntan hacia allá. Pero ahora ya no puede cambiarlo porque su historia ya va hacia un lugar definido y, por más que intenta hacerlo, no puede salir de ese pantano y se ha estancado en la escritura. Odiar tu propia creación es horrible y solo puedo empatizar con él.

El Valle de Syuned. Dibujo de Paulo Fernández

Pero no quería que me sucediera lo mismo. No pretendo compararme ni con el éxito ni con el talento de Martin, y los Dioses saben que la Legión de la Muerte no es Canción de Hielo y Fuego, pero su ejemplo, tanto en lo bueno como en lo malo, me ayudó a entender que yo sí estaba en la posición de cambiar el rumbo para hacer lo mejor por mi propia historia.

Y lo primero que hice fue preguntarme: ¿Por qué no quise seguir escribiendo sobre el Imperio de Imetrán? Ese mundo que me había costado años armar y que, muchas veces, me parecía más vivo que el mío propio. Releí los borradores de los dos siguientes libros y me encontré con problemas tanto de estructura como de construcción de personajes, clichés del género que no me gustaban (no tengo problemas con los tropos clásicos si se usan bien), y me di cuenta de que esta era una historia que no necesitaba tres libros para ser contada, que podía ser autoconclusiva, lo que era una ventaja más que un problema. Al leer La Profecía de los Espectros me percaté de que había tramas y personajes que solo estaban allí para agregar páginas, pero que no movían la aguja de la trama general. Yo ya no soy una escritora novata y soy capaz de ver los errores en mi propio camino, errores que pueden identificar a muchos otros escritores en mi lugar.

Así que, mientras me duchaba y me lavaba el cabello, un día cualquiera no muy especial, me vino una iluminación que agradezco. Era momento de retomar y terminar la Legión de la Muerte, pero primero, debía retirar aquello que había lanzado hace 12 años. ¿Era doloroso? Sí, y en un comienzo lo sentí como un fracaso. Pero me armé de valor y bajé el libro de Amazon (me ayudó que no le hubiese hecho demasiada promoción, porque tenía pocas ventas) y me propuse reescribirlo como una sola novela dividida, de manera interna, en tres partes, cortando todo aquello que no sumaba a la trama, afinando los personajes principales y secundarios, y, con ello, construyendo el mundo y la historia que siempre soñé. Y cuando comencé a hacerlo, dejó de parecer un fracaso para convertirse en un proyecto personal y un camino que estoy amando.

Scrivener me ayudó a entender de manera visual la estructura de mi libro, la trama, el argumento, los personajes y a reamar los capítulos para que cada uno de ellos sumara algo importante a la historia. Y me quedé con los personajes que valían la pena, sumé aquello que había dejado de lado para futuras novelas desde el comienzo y reescribí la historia de principio a fin, manteniendo solo aquello que era importante y con el final que había imaginado, de la manera en que lo había imaginado, sin pensar en lo que los demás pensarían del final, sino dándole espacio a los personajes para vivieran su aventura y llegaran al lugar que les correspondía. Y la historia se enriqueció, creció como no lo había imaginado. Tal vez entender que solo tendría ese libro y esas páginas para desarrollarla, me hizo apegarme a mi idea original, a mi deseo original, ese que me movió a escribirla por primera vez, cuando leí El Señor de los Anillos de JRR Tolkien.

El Mar de los Delfines, Dibujo de Paulo Fernández

Simplificar la idea paradójicamente me hizo ensalzarla mucho más y mi propia experiencia personal como escritora, pero también como persona, me ayudó a darle capas que jamás pensé que podría darle.

La novela ya está escrita, el primer borrador ya pasó por un arduo proceso de edición y pronto estará en manos de los lectores beta, pero, sin temor a equivocarme, este 2026, espero que durante el primer semestre del año, La Legión de la Muerte volverá a las estanterías, físicas y digitales, como una obra de fantasía épica autoconclusiva, con su historia contada de principio a fin. Y, aunque hayas leído la versión anterior, te invito encarecidamente a leer la nueva versión, mejor escrita, con más detalles, pero mejor ritmo, que espero que te entregue un ratito de entretención. Si es así, me doy por pagada.

No me gustaría llamarla un «romantacy», aunque algunos pensarán que sí cabe dentro de este nuevo subgénero de la fantasía. Cuando escribí esta historia, la fantasía era fantasía, independiente de si tenía romance o no. Y aunque la historia está cruzada por el romance que sí es importante dentro de la trama, también es una historia sobre política, sobre el ejército, la guerra, la religión y sobre cómo el mundo que nos rodea y las personas que amamos y las que no, rara vez son lo que esperamos, donde el bien y el mal son un punto de vista y donde cada personaje, incluidos los villanos, son héroes de su propia historia. El mundo no es blanco ni negro y los héroes caen y se equivocan y los que consideramos villanos son capaces de amar y de actuar de buena fe. Y eso lo he aprendido con los años que he vivido en este, el mundo real.

La Legión de la Muerte siempre ha sido un sueño para mí, y sus personajes, como dije más arriba, me han acompañado en muchas etapas de mi existencia (a veces incluso se me olvida que no son reales) y haber tenido la oportunidad de revivir lo que esta novela me produjo al escribirla por primera vez, es un raro privilegio que agradezco con especial cariño. Pero ya es momento de que la historia viva de verdad, de que más personas tengan la oportunidad de conocer este Imperio y sus personajes, de vivir sus aventuras y desventuras, de vivir, sufrir y disfrutar de este relato de amor imperfecto y doloroso en un mundo de fantasía inspirado por la Antigua Roma, un mundo oscuro, rígido y muy cruel.

General Ulliness Stromg y su purasangre Arut por Michel Ripetti.

La Legión de la Muerte

El general Uliness Stromg es convocado por la emperatriz para acabar con la rebelión conocida como La Legión de la Muerte. Lo que parecía una misión más, se transforma en una cacería brutal que lo arrastra a un torbellino de intrigas, fe y un amor prohibido.

¿Hasta dónde llegará Ulliness por su emperatriz? ¿Qué precio tiene la gloria y el honor cuando exigen traicionar a quienes amas?

Amor, lealtad, deber y guerra se entrelazan en esta historia de fantasía épica en un imperio donde la verdad es difusa, nadie pelea desde el lado correcto y todos pagarán un precio.

«En la guerra no existen héroes, solo sobrevivientes» General Ulliness Stromg

Gracias por leer hasta aquí.

Te iré compartiendo más sobre esta y otras historias, además de consejos para escritores novatos y no tanto que tienen la intención de autopublicar. Apenas tenga noticias de la Legión de la Muerte, las iré compartiendo contigo.